¡Oferta!

Buda de la felicidad en Terracota Rústica

48,95 43,50

Solo quedan 1 disponibles

Descripción

Buda de la felicidad en Terracota Rústica

Buda de la felicidad en Terracota Rústica

Material Terracota Rústica

Medidas 28 cm de alto x 35 cm de base

 

Leyenda

El Buda de la felicidad y el origen de su leyenda. Su nombre es Hotei en Japón o Budaí o Pu-Taí en China pero, es más conocido como el BUDA de la felicidad. Este personaje está inspirado en un monje chino que vivió hace más de mil años y que se ha convertido en un referente de la felicidad en muchas culturas orientales.

La leyenda dice: El alegre Monje solía ir de pueblo en pueblo para difundir la felicidad y alegría. Pu Taí era un personaje carismático que atraía a la gente a su lado como un imán.

La peculiar prédica de Hotei era…la risa. En mitad de los mercados comenzaba a reír y reír. Su risa era mágica y contagiosa, de esas risas verdaderas, sinceras y auténticas. Su gran barriga se estremecía y saltaba con las carcajadas. Caía rodando por el suelo, contagiando a todos a su alrededor con su jovial humor. Todos reían, llegando la onda expansiva de la risa del monje a cada uno de los habitantes del poblado. Todas las aldeas esperaban ansiosas la visita de Hotei, para ser bendecidos por su risa, portador de bienestar y prosperidad. Esa era la prédica de Hotei.

Hay una leyenda que cuenta que siendo ya un anciano, Hotei se sentó a predicar en un templo y afirmó: “Bien queridos hombres. Ustedes nunca me han reconocido pero yo soy el Buda Maitreya (el futuro Buda, sucesor de Buda Sakyamuni-fundador del Budismo).

 

Existe otra leyenda que cuenta que a finales del siglo X, en China, vivía un monje nómada llamado Tze-Tzi. Era bajito y gordito, de carácter benevolente, siempre iba acompañado de un fardo grande de lino y un rosario de madera. Según la mitología china, el alma se cobija en la panza, por consiguiente, los campesinos consideraban la gran barriga del monje una alegoría de su gran corazón. Además la leyenda dice que el fardo del monje era una especie de cornucopia que nunca se vaciaba y allí por donde iba el monje la gente se volvía sana y alegre. Cuando algunos curioseaban qué lleva en el saco, el monje decía sonriendo que lleva a “todo el mundo” sobre sus espaldas.

 

Su mensaje era amor, risa y felicidad.

 

Otro dato curioso, se dice que cuando un bar cuenta con una representación de Hotei y algún cliente come o bebe en exceso, las personas suelen atribuirlo a la íntima influencia de Hotei.

Información adicional

Dimensiones 35 × 28 cm